A lo largo de mi vida he tenido diversas opiniones respecto al matrimonio... creo que después de todo, lo voy a hacer y con la plena convicción de que así quiero, de que eso quiero.
Cuando empecé mi relación con Ivan... no estaba segura de qué iba a pasar (como nadie lo está al principio)... y de hecho, no pensé que fuésemos a ser tan complementarios, divergentes y perfectamente imperfectos.
Él es mi perfecto equilibrio... y esa perfección no quiere decir que me haga feliz en todo momento, pues si antes él era el súper celoso, cuando dejó de serlo, adivina quien equilibró el asunto... cuando estoy de arrumacos excesivo me topo con una pared, una paredzota... cuando me enardezco de coraje él está impávido… y a veces, las más de las veces… según entiendo yo, estamos en el equilibrio de todas esas cosas que nos pasan a los dos.
Si antes jamás me comprometí a nada… ni conmigo, ahora que empiezo esta nueva vida quiero que uno de mis compromisos sea estar con él por todos los días de mi vida y crecer juntos, aprender juntos y permanecer juntos, unidos por el amor, por los planes, por la libertad, por los celos, por los agarrones, por el sexo, por los besos, por el dinero, por la vida, por la naturaleza, por la paternidad, por la comida, por todo… quiero estar con él con y por todo…
Me da nervios pensar que vendrá a mi casa a decir: “Señora, le informamos que si hija y yo nos vamos a vivir juntos en un mes y pido su permiso y bendición para casarme con ella a mediados del año que viene”…
AH! Que emoción!... que miedo, que nervios, que gusto, que goce, que rico…
Otros ojos… en my blue way!
hey ,, muy buena la entrada, buen dia hermosa..
ResponderEliminar